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jueves, 5 de enero de 2012

Jorge Bucay, espacio dedicado a él.

COMO CRECER:

Un rey fue hasta su jardín y descubrió que sus árboles, arbustos y flores se estaban muriendo.
El Roble le dijo que se moría porque no podía ser tan alto como el Pino.
Volviéndose al Pino, lo halló caído porque no podía dar uvas como la Vid. Y la Vid se moría porque no podía florecer como la Rosa.
La Rosa lloraba porque no podía ser alta y sólida como el Roble. 

Entonces encontró una planta, una fresia, floreciendo y más fresca que nunca.
El rey preguntó:
¿Cómo es que creces saludable en medio de este jardín mustio y sombrío?
No lo sé. Quizás sea porque siempre supuse que cuando me plantaste, querías fresias. 

Si hubieras querido un Roble o una Rosa, los habrías plantado. En aquel momento me dije:
 "Intentaré ser Fresia de la mejor manera que pueda".
Ahora es tu turno. Estás aquí para contribuir con tu fragancia. Simplemente mirate a vos mismo.
No hay posibilidad de que seas otra persona.
Podes disfrutarlo y florecer regado con tu propio amor por vos, o podes marchitarte en tu propia condena...

12 comentarios:

  1. La lectura es buenísima,
    Hay que saber vivir con lo que eres.

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  2. El aceptarse a uno mismo, quererse e intentar crecer sabiendo quienes somos es la base de la felicidad.

    Jorge Bucay hace que todo resulte sencillo, que sintamos que podemos conseguir esas metas propuestas, inculcandonos además el valor a intentarlo.

    Enhorabuena por el bolg.

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  3. Otro de BUCAY:
    LA MIRADA DEL AMOR

    El rey estaba enamorado de Sabrina: una mujer de baja condición a la que el rey había hecho su última esposa.
    Una tarde, mientras el rey estaba de cacería, llegó un mensajero para avisar que la madre de Sabina estaba enferma. Pese a que existía la prohibición de usar el carruaje personal del rey (falta que era pagada con la cabeza), Sabrina subió al carruaje y corrió junto a su madre.
    A su regreso, el rey fue informado de la situación.
    -¿No es maravillosa?-dijo-Esto es verdaderamente amor filial. No le importó su vida para cuidar a su madre!! Es maravillosa!
    Cierto día, mientras Sabrina estaba sentada en el jardín del palacio comiendo fruta, llegó el rey. La princesa lo saludó y luego le dio un mordisco al último durazno que quedaba en la canasta.
    -¡Parecen ricos!-dijo el rey.
    -Lo son- dijo la princesa y alargando la mano le cedió a su amado el último durazno.
    -¡Cuánto me ama!-comentó después el rey-, Renunció a su propio placer, para darme el último durazno de la canasta.¿no es fantástica?
    Pasaron algunos años y vaya a saber por qué, el amor y la pasión desaparecieron del corazón del rey.
    Sentado con su amigo más confidente, le decía:
    -Nunca se portó como una reina…¿acaso no desafió mi investidura usando mi carruaje? Es más, recuerdo que un día me dio a comer una fruta mordida.

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  4. SUBLIME jorge Bucay de nuevo:


    Maestra, ¿qué es el amor?
    Uno de los niños de una clase de educación infantil preguntó:
    Maestra… ¿qué es el amor?
    La maestra sintió que la criatura merecía una respuesta que estuviese a la altura de la pregunta inteligente que había formulado. Como ya estaban en la hora del recreo, pidió a sus alumnos que dieran una vuelta por el patio de la escuela y trajeran cosas que invitaran a amar o que despertaran en ellos ese sentimiento. Los pequeños salieron apresurados y, cuando volvieron, la maestra les dijo:

    Quiero que cada uno muestre lo que ha encontrado.
    El primer alumno respondió:

    Yo traje esta flor… ¿no es bonita?
    A continuación, otro alumno dijo:

    - Yo traje este pichón de pajarito que encontré en un nido… ¿no es gracioso?

    Y así los chicos, uno a uno, fueron mostrando a los demás lo que habían recogido en el patio.

    Cuando terminaron, la maestra advirtió que una de las niñas no había traído nada y que había permanecido en silencio mientras sus compañeros hablaban. Se sentía avergonzada por no tener nada que enseñar.

    La maestra se dirigió a ella:

    Muy bien, ¿y tú?, ¿no has encontrado nada que puedas amar?
    La criatura, tímidamente, respondió:

    - Lo siento, seño. Vi la flor y sentí su perfume, pensé en arrancarla pero preferí dejarla para que exhalase su aroma durante más tiempo. Vi también mariposas suaves, llenas de color, pero parecían tan felices que no intenté coger ninguna. Vi también al pichoncito en su nido, pero…, al subir al árbol, noté la mirada triste de su madre y preferí dejarlo allí…

    Así que traigo conmigo el perfume de la flor, la libertad de las mariposas y la gratitud que observé en los ojos de la madre del pajarito. ¿Cómo puedo enseñaros lo que he traído?

    La maestra le dio las gracias a la alumna y emocionada le dijo que había sido la única en advertir que lo que amamos no es un trofeo y que al amor lo llevamos en el corazón.

    El amor es algo que se siente.

    Hay que tener sensibilidad para vivirlo.

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  5. EL CRUCE DEL RÍO:

    Había una vez dos monjes zen que caminaban por el bosque de regreso al monasterio. Cuando llegaron al río, vieron a una mujer que lloraba en cuclillas cerca de la orilla. Era joven y atractiva.
    -¿que te sucede?- le preguntó el más anciano.
    -Mi madre se muere. Está sola en casa, al otro lado del río, y yo no puedo cruzar. Lo intenté -siguió la joven-, pero la corriente me arrastra y no podré llegar nunca al otro lado sin ayuda... Pensé que no la volvería a ver con vida. Pero ahora... Ahora que habéis aparecido vosotros, alguno de los dos podrá ayudarme a cruzar...
    -Ojalá pudiéramos -se lamentó el más joven-. Pero la única manera de ayudarte sería cargarte a través del río y nuestros votos de castidad nos impiden todo contacto con el sexo opuesto. Lo tenemos prohibido... Lo siento.
    -yo también lo siento- dijo la mujer. y siguió llorando. El monje más viejo se arrodilló, bajó la cabeza y dijo: <>.
    La mujer no podía creerlo, pero con rapidez tomó su hatillo de ropa y subió a horcajadas sobre el monje.
    Con bastante dificultad, el monje cruzó el rió, seguido por el joven.
    Al llegar al otro lado, la mujer descendió y se acercó al anciano monje con intención de besar sus manos.
    -Está bien, está bien -dijo el viejo retirando sus manos-, sigue tu camino.
    La mujer se inclinó con gratitud y humildad, recogió sus ropas y corrió por el camino hacia el pueblo.
    Los monjes, sin decir palabra, retomaron su marcha al monasterio. Aún les quedaban diez horas de caminata...
    Poco antes de llegar, el joven le dijo al anciano: <>.
    -Yo la llevé a través del río, es cierto. pero ¿qué te pasa a ti que todavía la cargas sobre tus hombros?.
    Moraleja
    En este cuento, se plantea: La importancia de no dejar las cosas a medias y de los peligros de ocupar la mente con cosas no resueltas.

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  6. GALLETITAS:

    A una estación de trenes llega una tarde, una señora muy elegante. En la ventanilla le informan que el tren está retrasado y que tardará aproximadamente una hora en llegar a la estación.
    Un poco fastidiada, la señora va al puesto de diarios y compra una revista,
    luego pasa al kiosco y compra un paquete de galletitas y una lata de gaseosa.
    Preparada para la forzosa espera, se sienta en uno de los largos bancos del
    andén. Mientras hojea la revista, un joven se sienta a su lado y comienza a leer
    un diario. Imprevistamente la señora ve, por el rabillo del ojo, cómo el muchacho, sin decir una palabra, estira la mano, agarra el paquete galletitas, lo abre y después de sacar una comienza a comérsela
    despreocupadamente.
    La mujer está indignada. No está dispuesta a ser grosera, pero tampoco a
    hacer de cuenta que nada ha pasado; así que, con gesto ampuloso, toma el
    paquete y saca una galletita que exhibe frente al joven y se la come mirándolo
    fijamente.
    Por toda respuesta, el joven sonríe... y toma otra galletita.
    La señora gime un poco, toma una nueva galletita y, con ostensibles señales de
    fastidio, se la come sosteniendo otra vez la mirada en el muchacho.
    El diálogo de miradas y sonrisas continúa entre galleta y galleta. La señora
    cada vez más irritada, el muchacho cada vez más divertido.
    Finalmente, la señora se da cuenta de que en el paquete queda sólo la última
    galletita. " No podrá ser tan caradura", piensa, y se queda como congelada
    mirando alternativamente al joven y a las galletitas.
    Con calma, el muchacho alarga la mano, toma la última galletita y, con mucha
    suavidad, la corta exactamente por la mitad. Con su sonrisa más amorosa le
    ofrece media a la señora.
    - Gracias! - dice la mujer tomando con rudeza la media galletita.
    - De nada - contesta el joven sonriendo angelical mientras come su mitad.
    El tren llega.
    Furiosa, la señora se levanta con sus cosas y sube al tren. Al arrancar, desde el
    vagón ve al muchacho todavía sentado en el banco del andén y piensa: "
    Insolente".
    Siente la boca reseca de ira. Abre la cartera para sacar la lata de gaseosa y se
    sorprende al encontrar, cerrado, su paquete de galletitas... ! Intacto!.

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  7. CÓMO DECIR LAS COSAS.

    Una sabia y conocida anécdota dice que en una ocasión, un Sultán soñó que había perdido todos los dientes.
    Después de despertar, mandó llamar a un Adivino para que interpretara su sueño.
    -¡Qué desgracia Mi Señor! -exclamó el Adivino- Cada diente caído representa la pérdida de un pariente de Vuestra Majestad.
    ¡Qué insolencia! -gritó el Sultán enfurecido- ¿Cómo te atreves a decirme semejante cosa? ¡¡Fuera de aquí!!!
    Llamó a su guardia y ordenó que le dieran cien latigazos.

    Más tarde ordenó que le trajesen a otro Adivino y le contó lo que había soñado.
    Éste, después de escuchar al Sultán con atención, le dijo:
    -¡Excelso Señor! Gran felicidad os ha sido reservada. El sueño significa que sobreviviréis a todos vuestros parientes.
    El semblante del Sultán se iluminó y con una gran sonrisa…

    …ordenó que le dieran cien monedas de oro al segundo Adivino.
    Cuando éste salía del palacio, uno de los guardias le dijo admirado:
    -¡No es posible!. La interpretación que habéis hecho de los sueños es la misma que la del primer Adivino. No entiendo por qué al primero le pagó con cien latigazos y a ti con cien monedas de oro.

    -Recuerda bien amigo mío – respondió el segundo Adivino – que todo depende de la forma en que decimos las cosas…. uno de los grandes desafíos de la humanidad es aprender el arte de comunicarse.

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  8. CONSEJO DE JORGE:

    Que cuando surjan desencuentros no caigan en la actitud lastimera. Que dejen de ser víctimas y de vivir reclamando a nuestra pareja por lo que no hizo, o porque no hizo lo que nosotros queríamos que hiciera. Son nuestras reacciones las que convierten lo que el otro hace en un problema insoluble y, por lo tanto, en una fuente de sufrimiento. No hay conflicto que no tenga salida. Porque si lo elegimos, si la relación es importante para nosotros, debemos dejar de quejarnos, asumir el compromiso y pensar ¿qué puedo hacer yo para que esto funcione?

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  9. " Porque nadie puede saber por ti. Nadie puede crecer por ti. Nadie puede buscar por ti. Nadie puede hacer por ti lo que tú mismo debes hacer. La existencia no admite representantes ".

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  10. Un día, el burro de una campesina se cayó en un pozo.

    El animal lloró durante horas, mientras la
    campesina trataba de averiguar qué hacer.
    Finalmente la campesina decidió que el animal
    ya estaba viejo, el pozo estaba seco,

    y necesitaba ser tapado de todas formas y que
    realmente no valía la pena sacar al burro.
    Invitó a todos sus vecinos para que vinieran a ayudarla.
    Todos cogieron una pala y empezaron a tirar tierra al pozo.
    El burro se dio cuenta de lo que estaba
    pasando y lloró horriblemente.
    Después, para sorpresa de todos, se tranquilizó…

    Después de unas cuantas paladas de tierra,
    la campesina miró al fondo del pozo y se sorprendió de lo que vio…
    con cada palada de tierra, el burro estaba haciendo algo increíble…
    Se sacudía la tierra y daba un paso hacia arriba.
    Mientras los vecinos seguían echando tierra encima del animal,
    él se sacudía y daba un paso hacia arriba.
    Pronto todos vieron sorprendidos cómo el
    burro llegaba hasta la boca del pozo,
    pasaba por encima del borde y salía trotando.
    La vida va a echarnos tierra, todo tipo de tierra…

    El truco para salirse del pozo es sacudirse la tierra
    y dar un paso hacia arriba.
    Cada uno de nuestros problemas es un escalón hacia arriba.
    Nosotros podemos salir de los más profundos huecos,
    si nunca damos nuestro brazo a torcer.
    Sacudirse y dar un paso hacia arriba…


    Deberíamos aprender todos de este mensaje, (yo el primero)

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  11. " No hay que morir por el otro, sino vivir para disfrutar juntos."

    Buenísima !

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  12. " Enamorarse es amar las coincidencias, y amar es enamorarse de
    las diferencias. "

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